Recargo de equivalencia

El recargo de equivalencia es un porcentaje que se suma al tipo general del IVA, y que es de aplicación obligatoria para comerciantes minoristas que simplemente se dediquen a vender, sin transformar, ni manipular, bienes adquiridos del proveedor. No es de aplicación a los autónomos que se dediquen a la prestación de servicios.

Sólo están sujetos al recargo de equivalencia los minoristas personas físicas, y sociedades civiles y comunidades de bienes si todos sus socios son personas físicas. Una empresa no estará sujeta nunca al recargo de equivalencia aunque se dedique al comercio al por menor. Además, existen bienes que no están sujetos al recargo de equivalencia aunque los comercialice una persona física, como por ejemplo, las joyas, las obras de arte, los coches, barcos y aviones, entre otros. La lista completa de estos bienes se puede encontrar en la web de la Agencia Tributaria.

Tipos de recargo de equivalencia.

Con la subida de los tipos impositivos del IVA, los tipos de recargo de equivalencia quedan como sigue:

  • El 5,2% para los artículos que tienen un IVA al tipo general del 21%.
  • El 1,4% para los artículos que tienen un IVA al tipo reducido del 10%.
  • El 0,5% para los artículos que tienen un IVA al tipo reducido del 4%.
  • El 0,75% para el tabaco.

Su funcionamiento es muy sencillo. Supongamos que nos dedicamos a vender zapatos y adquirimos artículos por valor de 1.000 euros. El proveedor nos aplicará el IVA al 21%, que supone 210 euros, y un 5,2% del recargo de equivalencia, que son 52 euros. Total a pagar al proveedor: 1.262 euros.

Ventajas e inconvenientes del recargo de equivalencia.

La principal ventaja estriba en que no hay que presentar declaraciones de IVA. Es decir, el comerciante minorista paga más IVA a cambio de no tener que presentar la declaración del impuesto. Además no existe obligación de llevar libros contables en relación con el IVA.

El principal inconveniente que presenta el recargo de equivalencia es que no es posible deducirse el IVA de las inversiones que se hagan en los negocios. Además tanto el IVA soportado como el recargo de equivalencia no se pueden deducir ni recuperar, ni repercutirse al cliente final.

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