Retención del IRPF de autónomos.

La retención IRPF no es otra cosa que una cantidad que se paga por adelantado a Hacienda a cuenta de la declaración de la renta. En el caso de los trabajadores por cuenta ajena, la retención la hace la empresa para la que trabajamos y es quien tiene que ingresarla en la Agencia Tributaria. En el caso de la retención del IRPF de autónomos, es el cliente a quien facturamos el que debe ingresarla.

En función del tipo de actividad a que nos dediquemos, la retención del IRPF de autónomos varía, aunque con carácter general, es el 21%. Para incentivar a los autónomos de nueva creación, se ha creado un tipo reducido del 9% durante los tres primeros años de vida profesional.

Un tipo reducido de retención del IRPF de autónomos es el que se aplica a las actividades forestales, agrícolas y actividades ganaderas que van al 2%, salvo las de engorde de ganado porcino y avicultura que llevan un tipo de 1%. Este mismo porcentaje del 1% se aplica a algunas actividades en estimación objetiva.

Recuerda que no todas las facturas llevan retención. Aquellas que expidamos a clientes particulares no pueden llevar retención IRPF. Tampoco olvides que si el 70% de tu facturación lleva la retención de IRPF de autónomos no tendrás que presentar los pagos fraccionados de IRPF.

Los modelos a presentar para ingresar la retención IRPF son el 111 rellenable directamente desde la webb de la AEAT, de carácter trimestral, y el modelo 190 que es el resumen anual, salvo que tengamos que declarar retenciones provenientes de alquileres, en cuyo caso el modelo trimestral es el 115 y el resumen anual el 180. Desde este año, todos estos modelos se deben presentar con el pin 24h o certificado digital. Se ha suprimido la posibilidad de presentarlos en papel.

Para calcular la retención del IRPF de autónomos, debes tomar la base de la factura, sin contar el IVA y aplicar el porcentaje de retención que te corresponda. Ese importe va restado al total de la factura a cobrar.

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