Autónomo societario

Autónomo-societarioHoy vamos a tratar un tema que creemos merece especial consideración: la figura del autónomo societario, imprescindible en cualquier empresa que se cree, y que está sujeto a las mismas normas que cualquier otro trabajador autónomo con diferencias en cuanto a los efectos económicos y jurídicos. Vamos a empezar por delimitar su figura.

¿Qué es el autónomo societario?

La ley define al autónomo societario como aquella persona que ejerce funciones de dirección en la empresa, siendo consejero o administrador, o presta servicios remunerados de forma habitual, personal y directa. La norma presupone que reúnes todos estos requisitos, y por tanto debes darte de alta como autónomo societario, si ejerces funciones directivas y posees al menos el 50% del capital social, y además en estos otros casos:

  1. Aquel socio que ostenta el 25% o más de las participaciones de una sociedad y que ejerce funciones de dirección y gerencia.
  2. El administrador que no teniendo participación alguna en la empresa convive y es pariente hasta el segundo grado de consanguinidad con uno o varios socios que tengan al menos el 50% de las participaciones de la misma entre todos.
  3. Socio trabajador de la empresa con participaciones iguales o superiores un tercio.

El administrador que no se encuentre en ninguno de estos supuestos pero sea trabajador de la empresa cotizará en el Régimen General Asimilado, en el que no se tiene derecho ni a la prestación por desempleo ni al FOGASA. En caso de que el administrador fuera un tercero ajeno a la empresa, deberá cotizar en el régimen de autónomos de la Seguridad Social.

Cuota de la Seguridad Social del autónomo societario.

Con la subida de las bases de cotización para los autónomos societarios y para aquellos otros trabajadores autónomos que tengan contratados más de diez trabajadores, que se aprobó a finales de 2013, y cuya supuesta filosofía era equiparar las bases de cotización de los administradores y empleadores a la de los trabajadores por cuenta ajena de la empresa o el negocio, ahora mismo el mínimo que se puede pagar en concepto de cuota de la Seguridad Social ha subido algo más de 50 euros.

Antes la base mínima de cotización para el autónomo societario era de 858,60 euros al mes, y con la subida de la base pasa a ser de 1.051,50 euros. Así, quien pagaba alrededor de 261 euros pasa a pagar 314, lo que supone más de 630 euros anuales. Eso sí, tienen el detalle de no aplicar la subida en los primeros doce meses de actividad.

Siendo así las cosas y lo que seguramente quedará por venir, a no ser que uno tenga la seguridad de que el negocio que vaya a emprender sea realmente lucrativo, es mejor darse de alta como autónomo persona física en lugar de constituir una empresa y cotizar como autónomo societario. En un porcentaje muy alto de la casuística podrás beneficiarte de la tarifa plana de 50 euros de cotización a la Seguridad Social.

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